Hace 2 años recibí una llamada de Manuel Soto, quedamos en la terraza del Club Náutico de Sevilla, nos sentamos mirando al río y señalándolo me dijo, “ese es el proyecto que te quería comentar”, justo detrás de donde apuntaba se encontraba el Acuario de Sevilla y por un momento pensé que quería que nadásemos entre tiburones o algo así…, cómo no conseguía vislumbrar en qué consistía realmente el proyecto le tuve que preguntar: ¿quieres que nade entre tiburones?, ¡¡¡No hombre, vamos a subir el río!!!… Así empezó esta bonita Aventura llamada “Capitán Volante”, un reto que me parecía imposible… hasta el sábado tarde cuando llegamos a la Nao Victoria.

Aceptar colaborar en un reto solidario es una obligación, más aún si se trata de ayudar a niños que padecen cáncer, si algo he aprendido estos dos años es que estamos muy muy lejos de ser una sociedad solidaria, es la realidad y tenemos que ayudar muchísimo más, nuestras necesidades básicas están mas que cubiertas y somos demasiado egoístas, tenemos que reflexionar sobre esto y cambiar. El único objetivo de Capitán Volante es dar visibilidad y recaudar fondos para el Proyecto Volante de la Aeetc en colaboración con la unidad oncológica del Hospital Virgen del Rocío: https://asociacionetc.org/projects/proyecto-volante/

Por suerte existen personas como Gloria de la Aeetc que se dedican en cuerpo y alma a ayudar e intentar mejorar la calidad de vida de estos niños, vaya por delante mi agradecimiento eterno, fue muy duro verte llorar en la salida y una gran alegría verte feliz en la Nao Victoria, me tienes a tu total disposición para lo que necesites siempre, que el Capitán Volante sea la primera etapa de muchas por venir.

En mi opinión lo mas destacado de esta experiencia ha sido la generosidad de todo el equipo que ha subido el Guadalquivir, los 4 nadadores hemos ido protegidos y cuidados hasta el más mínimo detalle en todo momento, por lo tanto estos son los auténticos artífices de este logro: María Ángeles, Roberto, Sergio, Migue, Ángel, José, Carlos, Miguel, Aguayo, Mario, Julio, Manuel San Emeterio, Dani Gil, Isa, Beni, Luis, Migue Sánchez, Saray, Dani Gamero, Pepe, Anuska, Alberto, Benji, Jose María, Onio, Daniel García, Gregorio, Salva, David, Belén, Mabely, José Amor, Raúl, Soto, Miriam, Looping, Curro, Antonio, Guille, Paco Discovery, Javier… y por supuesto Eduardo.

Brutal ha sido el trabajo previo de María Ángeles y Miguel Valcárcel en representación de todo el Club Náutico de Sevilla, sin el apoyo del Club y su Junta Directiva no hubiera sido posible subir el río: trabajo administrativo, permisos, embarcaciones y todo tipo de recursos, mil gracias siempre.

Bestial la entrega y disposición de los piragüistas, dejando su tiempo libre y aficiones los meses previos para dedicarse a entrenar en piragua/kayak, guías perfectos en un río inmenso y grandes compañeros de viaje.

Impresionante el equipo de tierra, montando y desmontando un camping de lujo en mitad de la nada en tiempo récord y cuidándonos como bebes. El trato que recibí al llegar medio muerto al campamento en La Señuela nunca se me olvidará…

Los nadadores……inicialmente íbamos a ser 5: Antonio, Curro, Guille, Soto y yo, me pareció oportuno proponer al equipo llamar a Myriam para tener participación de ambos sexos y así se montó el equipo original, en la memoria queda una primera reunión en una tasca en el centro de Sevilla, de los 6 que íbamos a hacer el reto finalmente y debido a la Pandemia que imposibilitó la participación de algunos tuvimos que hacer algunos cambios y finalmente quedamos 4 para nadar: Myriam, Looping (sí a todo), Soto y yo. Antonio, Curro y Guille son tan “finishers” como nosotros, ahí quedará ese primer entreno en Sanlúcar con las corrientes del río jugando con nosotros…

Tras todos los preparativos administrativos y logísticos por fin nos encontrábamos en la desembocadura del Guadalquivir, un speaker animaba el ambiente, fotos de grupo, últimos preparativos,… justo antes de salir llegan los ánimos que mas nos conmueven: el mensaje de Javier y la canción interpretada por Rosalía en los Goya, el momento es sobrecogedor para mí, veo el dolor alrededor mío por la pérdida y me hago un último juramento: “sea como sea hay que llegar”

Cruzamos el canal y empezamos a nadar, la corriente no nos deja avanzar un metro, 15 minutos de angustia para comenzar, tenemos que esperar 10 minutos y volvemos a empezar, ahora sí vamos ganando metros al río, unos 84 kilómetros por delante y muchas horas de entrenamientos por la noche en la piscina detrás. Looping y Myriam marcan un ritmo alto, Soto va algo atrás y yo de enlace, esta sería nuestra disposición habitualmente hasta Sevilla, los fuertes delante, los menos fuertes detrás siempre sin separarnos demasiado a pesar de las dificultades para orientarnos en un río inmenso a lo ancho y largo

Las piraguas y Kayaks nos guían y cuidan, llevan la bebida y comida que cada uno hemos dejado previamente, a las piraguas las orienta el barco de Aguayo que no es de grandísima ayuda al ser un gran conocedor del río, nos va llevando por el camino más corto y seguro posible, por detrás el barco de Julio cerrando el dispositivo. Nadamos cada vez a mayor ritmo, la corriente va aumentando de forma progresiva, en este primer tramo el objetivo es quitarnos el mayor número de kilómetros, nadar hasta que no podamos avanzar mas por falta de fuerzas y por la corriente en contra. Cada cierto tiempo nos alimentamos y bebemos, siempre controlando el ritmo y haciendo cálculos…vamos bien. Hablamos poco, a diferencia de una ultra corriendo aquí no se puede uno distraer o evadir con una buena conversación ni siquiera con el paisaje, solo veo agua y la silueta de las piraguas que sirven de referencia, tenemos que confiar ciegamente en ellas.

El primer campamento está montado en La Señuela, a unos 43 kilómetros de Sanlúcar, la idea es acercarnos lo máximo posible en esta primera tirada, en mi caso llega un punto en el que voy forzando al máximo, sin fuerzas y con un gemelo anulado por un calambre, hago la última hora como puedo, quedándome atrás pero siempre sin perder ni la calma ni de vista a mis compañeros, voy sufriendo mucho pero no me queda otra, seguir, seguir y seguir…llego como puedo a un barco fondeado que en principio va a ser el final del primer tramo, Soto comenta de seguir un poco más y se abre el debate…lo que diga la mayoría expreso, si es por mí habría parado hace una hora, se decide entre todos seguir un poco más, son un par de kilómetros que voy mareado y me deben estar empujando desde el cielo, por fin paramos, balizamos el punto de reinicio de la natación y nos acercan en barco al campamento, soy un zombi.

La llegada a La Señuela creo que no se me olvidará nunca, no soy persona, me encuentro fatal y todo a mi alrededor empieza a funcionar para que yo no gaste ni un gramo de fuerzas, ayuda de todo tipo, me quitan el neopreno, me llevan a una silla, me ofrecen comida, bebida,…veo de lejos a Anuska, Luis y Alberto montando mi tienda,…, Dani Gil, Manuel San Emeterio, Beni e Isa como auténticos enfermeros cuidándome al máximo,…, estoy totalmente KO, de fondo escucho frases tipo: “Nunca he visto a Olmo tan mal…”poco a poco voy recuperándome, solo una vez en el Maratón de Sables había estado tan muerto, fue en el último checkpoint de la etapa larga, en aquella ocasión fue una voluntaria francesa la que me cuidó derrumbado en sus brazos, jamás se me olvidará, ni aquello ni lo de La Señuela, mil gracias Amigos.

Tras comer algo voy a la tienda a dormir un par de horas antes de volver a salir, pero no puedo dormir, me duele todo, hace un calor insoportable y mi mente no para, finalmente caigo rendido con las conversaciones y risas de nuestros ángeles de la guarda de fondo, pienso: Qué bien se lo pasan estos cabrones…

Al rato en pie y casi sin darnos cuenta estamos en el barco que nos lleva de regreso al punto de reinicio, queda poco para el amanecer y nos volvemos a tirar al agua, este segundo tramo sabemos que va a ser mas corto (15 kms), al no poder nadar de noche, por considerarse por las autoridades demasiado peligroso, no vamos a poder aprovechar la marea completa, la estrategia es nuevamente avanzar todo lo posible hasta que no podamos con la corriente en contra. El cuerpo es curioso y me encuentro totalmente recuperado, también me alivia saber que es un tramo “corto” de unas tres horas y media. Aquí, los piragüistas y tripulaciones vivieron uno de los amaneceres mas bonitos que han visto nunca según me comentaron luego, la verdad es que el río es un lugar espectacular y salvaje, kilómetros y kilómetros de naturaleza pura. Los nadadores a lo nuestro, yo seguía de forma obediente el consejo de última hora de mi querido amigo Migue Sanchez: “dedícate a nadar” …….no te jode!….., el próximo objetivo: Isla Mínima, donde teníamos montando el segundo campamento en tierra. Nuevamente alargamos al máximo la tirada y nos quedamos a unos 4 kilómetros hasta que ya vimos que empezamos a ir hacia atrás empujados por la corriente.

A Isla Mínima yo llego mejor que a La Señuela, Myriam necesita de atención médica por problemas de estómago, afortunadamente viene con nosotros Miguel Rufo, buen amigo y médico que nos va cuidando a todos y nos aporta una seguridad fundamental para ir tranquilos dentro de lo extremo. Gracias Miguel por aceptar la llamada de tu amigo zumbado, por cambiar guardias,…

En Isla Mínima, calor insoportable y el equipo de tierra nuevamente dándolo todo por nosotros, unas horas para recuperar, comer, beber e intentar dormir algo a la sombra de los eucaliptos. A estas alturas vamos todos rendidos y el cansancio se hace notar tanto en nadadores como piragüistas, lo que no decae nunca es el buen humor y las risas.

Nos queda una última tirada y según mis cálculos estamos a unos 27/28 kilómetros de la esclusa. En vez de volver al punto de reinicio en barco lo hacemos nadando, son solo 4 kilómetros, pero el fuerte viento hace que haya un oleaje alto y nos cuesta mucho hacer esa parte, cada vez va quedando menos y cada vez va doliendo todo más, se da un equilibrio curioso que hay que gestionar bien mentalmente.

Pasamos nuevamente por Isla Mínima y seguimos hacía Sevilla con Looping y Myriam, marcando el ritmo, yo en medio mirando hacia delante y atrás, muchas veces Soto va a mi lado, es un auténtico jabato, lo conozco desde hace mucho y sé que es un superclase pero aún así no deja de sorprenderme, no es nadador y está realizando una gesta de una dimensión que creo que nunca se va a llegar a entender, encima él no le dará ninguna importancia, es el deportista solidario perfecto, cero ego, cero YO, todo por la causa…por mi parte mucho que aprender siempre de Soto y de las pocas personas que conozco cómo él, realmente humilde. Gracias Soto por todo y por lo que vendrá…

Soto va con un hombro jodido y queda mucho, cuando has nadado ya 65 kms. 15 pueden parecer pocos, pero es mucho (aun estando fresco), mucho mérito Soto. A esas alturas decido unirme a la fiesta del dolor de hombro y por aquello de no desmoralizar al equipo me lo guardo para mí, cada brazada que doy se traduce en un pinchazo fuerte, lo que me queda hasta Sevilla se convierte simplemente en un infierno, pienso en Soto que debe dolerle aún más y allá voy pensando que “mal de todos consuelo de tontos”, cuanta verdad!

De repente el río se alía con nosotros y tras una curva nos ofrece a lo lejos la vista de La Puebla del Río, “ya estamos ahí” se convierte en mi mantra, nos ayuda mucho empezar a reconocer partes del río: el paso de la barcaza, el paseo de Coria, un chiringuito donde está la gente tomando copazos, …, en ese momento mi mente ya piensa en la Esclusa y en esa última boya verde a la que hay que llegar antes de subirnos. Al fin aparece y veo con alegría como Looping y Myriam han llegado, Soto y yo también llegamos bajo los aplausos y ánimos de todos los compañeros de expedición, ya solo queda el último tramo, entrar en Sevilla por el Puente de las Delicias y llegar hasta la Nao Victoria, este no nos preocupa pues sabemos que nos van a llevar en volandas.

La esclusa la pasamos subidos en los barcos, está totalmente prohibido nadar esta parte, tras contar alguna que otra batallita del lago de los hippies nos sueltan en el agua de nuevo en Tablada y a partir de aquí todo es Emoción.

Pasamos por el Náutico y se nos unen los masters del Club con los que llevamos entrenando todo el año y algunos niños del equipo de natación, amigos también en tablas de pádel y todo es cariño hacia nosotros.

Este último tirón es de unos 2 kms. Nos ponemos los 4 en paralelo y vamos al ritmo que marca Soto, empieza fuerte y entramos en la ciudad, alrededor nuestra en el paseo del río voy viendo de reojo mientras nado mucha gente acompañando y me llegan todos los gritos de ánimo, la emoción es total y mi mente se va sin remedio a esos niños por los que hemos hecho todo esto, mis gafas se inundan de lágrimas y veo que algunos de mis compañeros van como yo, los gritos de ánimo, entrar en Sevilla, saber que lo has conseguido y, sobre todo, pensar en los niños es una mezcla de emociones brutal, lloro sin remedio.

La llegada no puede ser más bonita, la imagen desde el río de la Nao Victoria es impresionante al coincidir con la puesta de Sol, el paseo del río está repleto de personas, familiares y amigos, nos llegan los gritos de ánimo y felicitaciones…

Me subo el último de los 4 y dedico allí solo en el río un momento a recordar a mi Padre, quien junto a mi Madre se desvivieron para que pudiera tener una buena educación y hacer deporte, va por ti Papá.

Mil gracias a todos, a los que habéis donado dinero a la Aeetc, a los que habéis dado visibilidad a su Proyecto Volante, a los médicos del Virgen del Rocío, a todas las empresas y entidades que aparecen en el cartel, a The Midnight Predators por ser cómo sois,…, en definitiva a todos.

Capitán Volante es un proyecto ambicioso, ya tenemos diseñado cual será el reto para 2022, ahora toca descansar, recuperarnos y coger fuerzas para seguir dando guerra y ayudando allí donde más se necesita.

Gracias Gloria por contar conmigo.

Manuel Olmo